Ritos de Permanencia
“Ritos de Permanencia” articula una investigación visual sobre la identidad como práctica viva. A través de una serie de escenas cuidadosamente construidas, el cuerpo aparece como eje ritual que conecta territorio, memoria y herencia cultural. No se trata de representar lo ancestral como pasado, sino de evidenciar su continuidad en el presente.
El maíz y el cacao—símbolo fundamental en la cosmovisión mesoamericana— funciona como objeto de carga simbólica: alimento, origen y lenguaje. Su presencia constante en la serie activa un gesto ritual que se repite, se transforma y se resignifica en cada imagen. No es utilitario; es sagrado, íntimo y político.
Los espacios —paisajes abiertos, muros intervenidos, arquitectura erosionada— operan como archivos. Cada superficie contiene huellas: del tiempo, de la comunidad, de lo vivido. En este diálogo entre figura y entorno, la identidad no es fija, sino construida a partir de capas de memoria.
La estética en blanco y negro elimina distracciones temporales y sitúa la obra en un territorio suspendido, donde lo contemporáneo y lo ancestral coexisten sin jerarquías. La composición circular refuerza esta idea de ciclo, retorno y continuidad.
“Ritos de Permanencia” no documenta: activa. Propone una lectura donde el gesto cotidiano se convierte en ritual y donde la permanencia no es resistencia pasiva, sino una forma activa de existir y significar en el tiempo.
